QUEDADA "DONDE SIEMPRE"

Ayer hubo "reunión de chicas" en el café de siempre, o, lo que es lo mismo, una buena dosis de risas, confesiones y algún que otro cotilleo. Casualmente, estábamos las cuatro, y como el verano nos tiene a cada una de un lado para otro, pues... Todo, desde los besos de rigor hasta la despedida, (!con más besos!) fue una fiesta. Imaginároslo.
Sí, vale.
Lo sé.
Terrorífico.
Pero esta vez, ni a mí ni a mi ¿exagerado? sentido del ridículo nos importó. Y lo dice la que siempre les casi suplica a las demás que bajen la voz, (no considero necesario que el tatuado de la barra se entere del morbazo que me provoca mi peluquero homosexual, por ejemplo); que no hagan "eso" con el camarero (extraña mezcla de coqueteo descarado y chistecillos insufribles cargados de doble sentido), y sobre todo, que no monten los numeritos-peleas típicos cuando llega la hora de pagar.
De todos modos, me guste o no, la verdad es que somos toda una institución en el bar, no en vano lo convertimos en nuestro lugar de reunión habitual hace más de diez años. Hasta el punto de que me han presentado gente a la que no había visto en mi vida, que me conocían "de vista", del "Tritón" (Lo cual, todo sea dicho de paso, me inquietaba bastante).
El caso es que en todo este tiempo, sobrevivimos a cuatro reformas, hemos visto desfilar a más camareros que reclutas en un cuartel, (alguno que otro, en período de prueba, consiguió el puesto gracias a nuestra inestimable opinión, y alguno que otro también, llegó a ser noviete de una de nosotras).
Superamos con éxito la "crisis de las crisis" que sobrevino tras la decisión de Carlos de convertir su local en un espacio libre de humo de tabaco. Si bien es cierto que en menos de un mes cambió de idea, nadie pone en duda que se trató de una prueba de fuego, que casi nos cuesta la escisión.
Y sí. Somos nosotras. Las que aparecemos entre el montón de fotos colocadas en el corcho enorme de la pared del fondo, al lado de los baños. Todo el que haya tenido que esperar más de cinco minutos para entrar en ellos, nos ha visto: desde el Carnaval del 95 (vestidas de Caperucita Roja, no pienso hacer ningún tipo de comentario), hasta la última Navidad.
Por supuesto, nuestra lealtad se ha visto compensada , además de con muchas invitaciones por parte de Carlos, con pequeños lujos, como poder dejar o recoger de allí los artilugios más peregrinos que se puedan imaginar (desde apuntes hasta paragüas, pasando por cedés, libros, ect. ...); como poder cambiarle tranquilamente los pañales a tu sobrino en la parte de atrás, (el baño es incomodísimo para eso, y en la mesa, mientras te tomas la cañita, a todas luces no procede); o como saber que puedes contar con el local, a partir de cierta hora y a puerta cerrada, para tus celebraciones privadas, tipo cumpleaños, (todos, casi todos los años) ,despedidas de soltera, (la de Luci), finales de carrera, (tres) o simplemente, porque sí, (incontables).
Otra gran ventaja, (creo que ésta sólo para mí, la rara del grupo), consiste en poder dejarse caer por allí sin necesidad de haber quedado con nadie previamente, sobre todo en esos días en que no te apetece salir, pero te mueres por media horita (ni un minuto más) , de vida social. Para esas ocasiones, es pefecto: siempre habrá alguien lo suficientemente conocido para charlar sin sentirte incómoda, y lo suficientemente desconocido para irte sin más, sin que venga a cuento, y con la única condición de anunciarlo segundos antes: "Bueno, me largo. Nos vemos".Y se acabó. Nadie se siente ofendido. Cero explicaciones. Cero compromisos. Fabuloso.
Pero ayer me di cuenta de que el principal beneficio a nuestra lealtad va mucho más allá: es tener un sitio al que ligar nuestros recuerdos de adolescentes, y, seguramente, las anécdotas más divertidas de nuestras vidas. Por eso yo ayer, en algún momento y sin moverme del sillón, nos vi a las cuatro muertas de risa, como tantas veces, y pensé lo afortunada que era por ser parte de aquello.
Ojalá dentro de diez años más sigamos quedando allí. Aunque me conformo con simplemente seguir quedando. Significará que continuamos respirando.

2 Comments:
At 2:37 p. m.,
Bito said…
A mí se me ocurre otra cosa más, que ese bar es puro simbolismo, pues lo que viene a decir es que ustedes llevan diez años de amistad continua, leal, y eso, amiga, es muy, muy dificil. No estaría mal celebrarlo.
En el bar, claro.
At 5:21 p. m.,
Aldara said…
Tienes razón, Bito. Lo importante es seguir ahí despues de todo este tiempo, da igual donde quedemos...
Gracias por tu visita.
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