HAY UNA CARTA PARA TI

O no exactamente. Lo que había para mí era un correo electrónico. Porque las cartas de toda la vida, las de sobre y matasellos, ahora son sólo cosas de Hacienda, de Tráfico, de los Juzgados y de los bancos, ¿no?, y encima, viniendo de donde vienen, seguro que para traer noticias francamente mejorables. En fin. Mi correo - sí, con alguna censura, pero poca cosa-, venía a decir más o menos esto:
"Hola, minana:Mi comisión de servicios se acaba. Sólo me queda hasta finales de septiembre aquí, aunque ya han pasado seis meses. Y la verdad es que no me quiero ir. O no del todo. Estoy como atrapado en esta ciudad que me fascina y me aturde a la vez. A pesar de que es un coñazo expresarte en una lengua que no es la tuya, y a pesar de tener la odiosa sensación de que se te escapan detalles vitales de las conversaciones. A pesar del frío que empieza a hacer, y de lo mala que es la comida. A pesar de que vivo con cinco personas más , cada una de un país diferente, en un apartamento de 60 metros, con cuatro literas, y un sofá, y donde el cuarto de baño jamás está libre cuando lo necesitas.
A pesar de ello y como me temo que toda ayuda será poca a la hora de marcharme, he pensado que ....(Ver documento adjunto, y sobre todo y muy importante, NO CHILLAR COMO UNA LOCA, que nos conocemos)
Te doy tiempo a que recorras la casa varias veces dando botes, y cuando me parezca que ya estarás lo bastante cansada y relajada, te llamo y comentamos los detalles. Venga"
El susodicho documento adjunto al que se refería el correo no es otra cosa que la confirmación de un billete electrónico de un vuelo a nombre de Aldara V. V.,(yo soy ésa, como dice la copla), rumbo a Bruselas , por gentileza de mi hermanito el funcionario, para el próximo domingo.
Oé oé oé... trailará, lará, larito...y Arriguitaun, taun, taun.
¿Alguna vez he dicho que Marcos es el "más mejor" del mundo mundial? Pues lo es. Pero no por este regalazo. O al menos, no sólo por él.
Y está bien. Lo contaré, pero rapidito. Me llama "minana" porque cuando él ya era un hombrecito de dos años, que levantaba tres palmos del suelo, y yo todavía estaba en mi sillita, la mar de entretenida metiéndome los dedos de los pies en la boca (flexibilidad, divino tesoro), y alguien le preguntaba quién era yo, él respondía "mi nana", cuando realmente quería decir, mi hermana. Y yo tengo mis dudas acerca de si aprendió finalmente a decirlo bien, porque desde entonces me sigue llamando así. Pero reconozco (sí, es cierto) que a mi oído le suena más que bien. Porque es un vestigio de aquel deseo de casarnos uno con el otro cuando éramos pequeños, y porque todavía hoy en día hay pocas cosas más reparadoras para mí que una buena conversación con él y una buena siesta con mi cabeza apoyada en su barriga.
Pero no nos desviemos del tema principal. !!Me voy a Bruselas!!!
Y no sólo eso. Por fin he encontrado algo con lo que entretenerme lo suficiente como para olvidar que los de la entrevista dijeron que llamarían entre mañana y el martes. Buf. Justo ahora. Hasta serán capaces de decirme que sí. Tela.


