Romeo debió vivir

INTENTO, PROBABLEMENTE VANO, DE ENTENDER Y ENTENDERME. RINCON DONDE PONER EN ORDEN MIS CONSTANTES Y APABULLANTES CONTRADICCIONES. BUSQUEDA DEL EQUILIBRIO ENTRE BESARTE Y PARTIRTE LA CARA. CUALQUIER PARECIDO CON EL PARAISO, PURA COINCIDENCIA.

26 octubre 2006

25/10/2.006- 07:42 a.m. 3, 460 KGS. 69 CMS

Acaba de nacer, aunque casi no lo consigue, y casi se lleva a mi hermana por delante.
Como suele ocurrir, el timbre del teléfono en mitad de la noche no fue un buen presagio. Mi madre lo dejó sonar sólo tres veces, se levantó como un resorte. Decía que sentía el corazón como si quisiera escapársele del pecho mientras caminaba por el pasillo para descolgar. Pensó en la abuela.
Horas de espera angustiosa en un hospital privado, que parece un hotel de lujo, en el que hasta debe de darle cosa a uno morirse. En principio nos dijeron que la niña venía de pie, pero que no teníamos que preocuparnos. Ya nos darían más detalles en cuanto fuera posible.
No hay caos de médicos de un lado a otro, ni se ven pacientes en camillas en medio de los pasillos. No huele a hospital. Pero aunque la enfermedad y las miserias se escondan, la sensación de soledad se multiplica de todos modos. Y allí estamos los cinco, sin saber qué está pasando exactamente, pero preocupados por intuición.
Todo atenciones. La recepcionista que nos atiende sonríe mucho, a pesar de que son las tres de la mañana. Nos ofrece bombones de una bandejita plateada, y nos pregunta si queremos café, chocolate o infusiones. No lleva uniforme de enfermera, y nos acompaña a una sala muy acogedora, no pequeña, para nosotros solos. Tiene sillones de cuero comodísimos, y un montón de plantas. Moqueta y paredes color gris, que hacen juego con las cortinas. Tengo la impresión de que Zapatero va a entrar de un momento a otro. O el Rey. O el Papa.
Mi madre no dice nada, y yo sé que para sus adentros no ha parado de rezar, ni un segundo, desde que colgó el teléfono hasta este mismo instante. Mi padre la mantiene abrazada, rodeando sus hombros todo el tiempo. Creo que es Fer el que dice que a Clara le va a dar algo cuando nos vea con estas pintas. Y es entonces cuando nos paramos a mirarnos unos a otros. Hace menos de una hora estábamos durmiendo a pata suelta, y ninguno va precisamente de tiros largos. Mi padre incluso tiene las marcas de la sábana en la cara. Mi madre sonríe cuando digo que levante la mano el que se haya peinado. Y se disipa un poco la tensión.
Estamos allí.
Con la odiosa sensación de encierro en un hospital fantasma, de ser los únicos que respiramos en muchos metros a la redonda, rodeados de un silencio tan intenso que a mí, al menos, empezaba a ponerme muy nerviosa. Conseguí averiguar que mi hermana al parecer, había ido por la tarde, sobre las cinco, porque no se encontraba bien, y ya la dejaron ingresada. Una hora después, se puso de parto.Vino alguien a traerle un neceser con sus cosas (la asistenta, supongo), y por lo demás, éramos los primeros familiares que acudíamos. Intentaron localizar a su marido, pero no fue posible. Y en un "momentito" vendría el obstetra a hablar con nosotros.
Ese momentito duró dos horas. Había surgido otra complicación, de la que, al parecer, tampoco teníamos que preocuparnos. (Qué empeño con darnos instrucciones al respecto). La niña venía con el cordón umbilical enroscado en el cuello, y no podían cortarlo, así que iban a prepararlo todo para practicar una cesárea. Y nos lo dijeron como si todos los partos de todas la mujeres del mundo se desarrollaran de igual manera.
Mi madre se angustió; pensaba que desde las seis de la tarde, habían tardado demasiado en decidir abrirla. Pero se equivocaba, si fuera demasiado, no habría salido todo bien apenas una hora más tarde, aunque no pudimos ver a Clara hasta pasadas las nueve. Yo, que había pensado esperar lo justo para saber que quedaban las dos fuera de peligro, y luego irme a trabajar, sorprendentemente, no me moví de allí hasta que salimos de la habitación (¿o debería decir de la suite?). Ninguno nos movimos, en realidad.
Así que... Nada. Dani tiene una hermana. Con todo lo que ello implica. Y yo, a estas alturas, todavía no sé lo que voy a hacer al respecto. Porque aunque nunca me he referido así a ella, es mi sobrina. La primera. Y, de momento, la única.
Por cierto. Es muy probable que al final se llame Laura. A mi hermana, lo de Mercedes nunca le gustó, y... ¿cómo decirlo? ...Está bastante cabreada con su marido.

3 Comments:

  • At 10:23 p. m., Blogger Bea said…

    Me alegro de que todo saliera bien, así que felicidades por tu sobrina. Sé que las cosas no están muy bien entre vosotras, pero es tu hermana y sé que la quieres de todas maneras (si no te moviste de allí, sería por eso, no?) Así que espero que a pesar de todo, puedas disfrutar de tu sobrina y que la salves de vez en cuando de la "rigidez" de sus padres. Seguro que te quiere un montón.
    Besazos y que la disfrutes ;)

     
  • At 10:15 p. m., Blogger Ettoretum said…

    Bueno, al final todo salió bien. Yo el 22 de Agosto tuve una sobrina y hubo complicaciones también, tragó líquido amniotico y estuvo un mes en cuidados intensivos en el hospital. Ahora está sanísima, que fuertes son algunas vidas.

    Un abrazo lunar!

     
  • At 10:44 p. m., Blogger Bea said…

    Aldara, donde te metes???
    Te echamos de menos
    Besos

     

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